El tráfico de drogas está aumentando a un ritmo sin precedentes, lo que lleva a un aumento en el crimen organizado y la violencia.
El narcotráfico y la corrupción relacionada está ganando tal poder que amenaza al estado de derecho.
El hecho de que los jefes de las bandas de narcotraficantes puedan continuar operando desde la cárcel es un escándalo.
Se está abogando por una respuesta política para abordar el problema.
Obstáculos propuestos como aislar a los narcotraficantes en la cárcel y recolectar información sobre las comunicaciones de los traficantes.
Conclusión: La lucha contra el narcotráfico es un desafío complejo que requiere un cuidadoso equilibrio entre la seguridad y los derechos humanos. Soluciones simples no serán suficientes y también necesitará prestar atención a los problemas sanitarios y sociales relacionados con la drogadicción.