La nominación de un nuevo Primer Ministro enfrenta desafíos debido a la dificultad de encontrar una figura que satisfaga a todas las formaciones.
La urgencia del presupuesto y las crisis en curso, como la agricultura, plantean serias preocupaciones.
El papel principal del Primer Ministro designado será prevenir un caos democrático potencial.
La estabilidad del país es muy frágil y depende no sólo del Primer Ministro, sino también de los partidos que han firmado el 'pacto' de no censura.
Un desafío importante es restablecer un mínimo de vínculo entre los franceses y la política, ya que la frustración y el desinterés ya son generalizados, especialmente entre los jóvenes.
Conclusión: La situación política actual en Francia es extremadamente delicada y la designación de un nuevo Primer Ministro es crucial, pero viene con desafíos extremos. La prevención del caos democrático y el restablecimiento de la confianza en la política son prioridades.